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EquiVino™ representa la convergencia de dos de mis grandes aficiones: los caballos y el vino. Nací en España, donde la comida y el vino, la familia y los amigos son objetos de constante celebración. En mi niñez aprendí que las comidas bien hechas y el buen vino bebido con moderación son gran estímulo de buenas conversaciones. Mi familia también tenía caballos. Pastando en campos rodeados de olivares, estos magníficos animales formaban el telón de fondo de la vida diaria.

Hoy vivo en Washington, DC, USA, donde continuo degustando vinos y montando a caballo. Como profesor de literatura y estudios culturales, estoy escribiendo un libro sobre el caballo como arquetipo en la literatura y en el cine. Hace años empecé a coleccionar etiquetas de vino que representaban caballos. El entusiasmo de amigos y conocidos por estas imágenes me llevó a lanzar EquiVino™ y compartir mi entusiasmo for el arte equino expresado en etiquetas de vino.

Las etiquetas, procedentes de 15 países, cuentan la historia de la relación entre los humanos y los caballos a través de los tiempos — desde imágenes primitivas de caballos pintados en las paredes de cuevas prehistóricas a elegantes representaciones de caballeros a la grupa, desde imágenes de caballos trabajando a indómitos cowboys y gauchos, y desde imágenes realistas a estilizadas representaciones de caballos como arte abstracto. Se trate de la antigua figura griega de Pegaso o del caballo de don Quijote, Rocinante, estas imágenes nos abren las puertas al papel esencial que los caballos han jugado en la historia de la humanidad—y en la psique humana. Más que ningún otro, considero que los caballos simbolizan la aspiración humana a la totalidad.

EquiVino™ celebra la relación entre los seres humanos y los caballos, y la dedicación y extraordinario trabajo de tantos vinateros de todo el mundo. En reconocimiento de la enorme contribución de los caballos a la humanidad, una porción de los beneficios de esta empresa será donada a la atención y cuidado de los caballos de carrera jubilados.

Dr. Francisco LaRubia-Prado